HISTORIAS

Siempre que se pronuncia la palabra cárcel el pensamiento de la sociedad abarca más allá el concepto de maldad, de crueldad, de oscuridad y se piensa que lo peor de la humanidad esta allí dentro, pero se olvidan que en prisión hay padres, madres, hijos, hermanos

Estimados Carlos, Sonia, Lidia, Jesús, Manuel, Lucía, Álvaro, y tantos y tantos nombres de personas que jamás he conocido pero que están ahí. Personas a las que hoy he puesto un único nombre y una única cara: mis víctimas.

“Este curso me ha parecido una oportunidad muy buena para aprender y ver las cosas de otra manera. Aprender que la justicia restaurativa sirve para algo, porque hay maneras de intentar arreglar ese daño que se le ha causado dependiendo de  la víctima, aprender a ponerse en el lugar de la víctima y comprenderles,

 

Hola, me llamo R***, y esta es una carta para pedir perdón, un perdón sincero, como no puede ser de otra forma a todas esas personas e instituciones a las que con mis errores he podido hacer daño. Os cuento mi historia:

“El programa me ha ayudado mucho. Cuando empecé a realizarlo no tenía muy seguro que cambiara mi forma de ver a la víctima, pero a medida que iban avanzando las sesiones, era capaz de entender cómo se sentían, comprendía su sufrimiento y cómo su vida había cambiado desde el día que su ofensor cometió sus actos.

“Soy D, interno en el Centro Penitenciario Madrid IV, por los delitos de robo y retención ilegal, no deseo mi derecho al anonimato pues así lo siento después de realizar el proyecto Construyendo Puentes y espero mi acto sirva para que más personas quieran realizar dicho proyecto.

“Hola compañeros lectores. Os quiero hablar de un proyecto (Construyendo Puentes) en el cual he participado. Este programa está impulsado para todas las personas que tengan que ver con el delito, ya sean infractores, víctimas, familias, miembros de la comunidad, etc.